TODOS LOS MIÉRCOLES , UNA NUEVA ENTREGA

miércoles, 29 de noviembre de 2023

UN DESPERTADOR MEDIEVAL: -EL RELOJ DE VELA.

 


Los primeros relojes tienen miles de años, y usaban el Sol y las sombras para marcas las horas. Pero obviamente no funcionaban por la noche, o en interiores.

La vela, como unidad o graduada con marcas regulares en su longitud. Se han utilizado desde la Edad Media en las iglesias para controlar los tiempos de vigilia, también eran comunes en la sociedad de la Antigua Roma, con marcas regulares a lo largo de la cera para regular el tiempo transcurrido con mayor precisión.

Reloj de fuego en el museo del Reloj. Zacatlán, Puebla. México.

Hoy en día, la luz de las velas se usa principalmente para cenas especiales o una solución rápida cuando se va a la luz. No obstante, antes de que la electricidad fuese algo común, las velas tenían muchos usos; eran una fuente de luz fundamental, podían colocarse en candelabros o transportarse en prácticos soportes de latón. Además, su cera podría usarse para sellar correspondencia, ya fuese para mantener la privacidad o servir como lienzo para un sello oficial.

El reloj de vela es una tecnología antigua. La primera referencia de la que se tiene registro data del año 520 d.C. en un poema chino de You Jiangu. En él, describió seis velas uniformes de igual peso y grosor, cada una de 30 centímetros de alto. Las velas estaban marcadas en secciones de una pulgada. Cada pulgada tardaba 20 minutos en arder y una vela entera duraba 4 horas. Encerradas en estructuras para proteger la llama, las velas podían usarse para medir el paso del tiempo, una técnica perfecta para cuando el sol no estaba a la vista.

Otras referencias antiguas a los relojes de vela aparecieron en Japón durante el primer milenio de nuestra era. También el rey Alfredo el Grande de Inglaterra usaba este método en las iglesias inglesas. Se podía usar una vela de cualquier tamaño, siempre que el tiempo de combustión fuese establecido y regular. A través de las marcas, las velas se podrían subdividir para medir el paso del tiempo.


Un ejemplo famoso de un reloj de vela complejo son los relojes de Al-Jazari, un ingeniero y erudito musulmán del siglo XII. Conocido por sus inventos de bombas de agua y relojes, creó un reloj de vela que usaba un sistema de poleas y pesas para transformar la flama continua de la vela en intervalo de tiempos que se podía leer en un marcador frontal. Este sistema avanzado fue solo uno de los relojes del inventor; también diseñó relojes a base de agua que rastreaban los movimientos astrológicos.


Además de indicar la hora, las velas también servían como despertadoresLos usuarios colocaban clavos de metal en una vela en el intervalo de tiempo deseado y colocaban la vela en un soporte de metal. Una vez que la cera se derretía hasta el nivel deseado, el clavo caía sobre la base de metal, provocando el ruido suficiente para funcionar como una alarma. Esta era otra opción para aquellos que buscaban levantarse temprano. El sonido de la chimenea de las fábricas, los pregoneros y (por supuesto) los gallos también cumplían este propósito.

Existían variantes mucho más sofisticadas. En algunos monasterios usaban bolas de metal metidas dentro de la vela, que rodaban por el suelo. En otros casos se ataba una cuerda con un aro de metal al clavo, y cuando la cera se derretía la anilla se balanceaba en la cuerda y golpeaba varias veces un plato metálico.

Estos métodos se usaron hasta el siglo XVIII, a pesar de que los relojes tradicionales de cuerda eran cada vez más comunes.

Como reflexión podemos pensar como la tecnología nos ha ayudado en estos tiempos a medir el tiempo o ¿quizás,   es el tiempo quien nos mide a nosotros?

PARA LOS MÁS CURIOSOS

En nuestro manual Didáctica de la Medida en Primaria encontramos un capítulo dedicado a la Enseñanza y Aprendizaje de la magnitud Tiempo.

(12) (PDF) Didáctica de la medida en Primaria. (researchgate.net)

miércoles, 22 de noviembre de 2023

LA FORMACIÓN DE PROFESORES : EL CURRICULUM DEL NADADOR

Traemos,  en esta nueva entrega, un texto ya clásico de hace ya unos cuantos años (1974) pero a pesar de ello, creemos que sigue todavía vigente como vamos a comentar a continuación. Jacques Busquet escribió estas líneas en un trabajo que tituló: ¿Pueden fabricarse los profesores?


Imagínese una escuela de natación que dedicara un año a enseñar anatomía y fisiología de la natación, psicología del nadador, química del agua y formación de los océanos, costos unitarios de las piscinas por usuario, sociología de la natación (natación y clases sociales), antropología de la natación (el hombre y el agua) y, desde luego, la historia mundial de la natación, desde los egipcios hasta nuestros días.

Todo esto, evidentemente, a base de cursos magistrales, libros y pizarras, pero sin agua.

En una segunda etapa se llevaría a los alumnos-nadadores a observar durante otros varios meses a nadadores experimentados.

Y después de esta sólida preparación, se les lanzaría al mar, en aguas bien profundas, un día de temporal de enero.


La formación de los profesores tiene todavía hoy, aproximadamente, este esquema. Se empieza con cursos teóricos, se sigue con el período de prácticas, generalmente consistente en la observación de un aula, para acabar aceptando un modelo oficialmente reconocido. Por fin, después de una oposición que muchas veces poco que ver con lo estudiado y con la realidad que hay que afrontar, se sitúa al profesor delante de una clase casi siempre numerosa.


El currículum del nadador es una metáfora que se utiliza  para referirse  a las complejas relaciones entre teoría y práctica en la formación del profesor. Y, concretamente, a la escasa o nula reflexión práctica o de la práctica reflexiva en la formación de los profesores. Como toda metáfora que pretende iluminar la comprensión de un hecho o fenómeno, ésta de la formación del nadador deja en la sombra algunas parcelas de la realidad que son importantes. Es cierto que la dimensión puramente teórica es insuficiente. Las disciplinas del currículum arriba indicado no pueden formar las destrezas del nadador. Ni ésas, ni muchas otras que se podrían añadir: Historia de la navegación, Biografía de los campeones olímpicos, Estilos de natación, Marcas conseguidas, Análisis de vídeos...


Ahora bien, ni la profesión docente puede compararse con el ejercicio de la natación ni puede despreciarse toda la teoría como un lastre o una pérdida de tiempo respecto a una formación que vaya más allá de la simple adquisición de habilidades. Una práctica mecanicista, vacía de significados, pretendidamente aséptica, desvirtuarían la auténtica competencia profesional

Téngase además en cuenta que la finalidad de la formación del docente no es sólo que éste aprenda, sino que aprenda a enseñar. Es decir, que no se trata sólo de enseñarle a nadar sino de que aprenda, además, a enseñar a que otros lo hagan.

La formación de profesionales de la enseñanza encierra una pluralidad de facetas que conviene tratar de manera simultánea, para evitar el riesgo de que una de ellas quede sin atender y, como consecuencia, que los problemas sigan sin solución.

Todo lo dicho no nos referimos solamente a la aplicación en Didáctica de las Matemáticas, sino en todas las materias que implican la formación del profesorado tanto de Primaria como de Secundaria. Si se nos permite partir de lo que muchos consideran lema acuñado, la calidad de la escuela tendrá  como techo la calidad sus docentes.


Para acabar dos frases que que tiene que ver con  la enseñanza y el aprendizaje.

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (Benjamin Franklin).

El pesimista de queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas  (WARD, William George)


PARA LOS MÁS CURIOSOS.


El artículo de J. Busquet (1974) ¿Pueden fabricarse los profesores? Se puede leer en el libro del mismo autor titulado: La problemática de las reformas educativas. INCIE. Madrid. El artículo que nos ocupa está en las páginas 115-125 .

En los siguientes enlaces se puede descargar dicho texto de forma gratuita.

00876_19.pdf 

La problemática de las reformas educativas - Publicaciones - Ministerio de Educación y Formación Profesional (educacion.gob.es)