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jueves, 27 de junio de 2024

LAS MATEMÁTICAS DEL GANCHILLO

Todos usamos las matemáticas en la vida diaria, de manera consciente o no. Resultan ser el lenguaje universal de nuestro entorno, ayudándonos a explicar y crear.

Por eso verás que las matemáticas están relacionadas con todas las expresiones artísticas. Desde la música, la danza, la pintura, la arquitectura, la escultura y por supuesto, las  artes textiles. Cada una está asociada con las matemáticas de una manera particular.

Tengamos en cuenta que los cálculos matemáticos son imprescindibles para crear piezas tejidas con éxito. La matemática es cotidiana y  resulta lúdica, motivadora y por supuesto, interesante. Y si nunca has tomado las agujas, pero disfrutas de los números, tal vez sea una buena oportunidad de poner en práctica tus conocimientos.

Transformar una idea en un patrón de tejido es un problema matemático en sí mismo. El razonamiento que hay que hacer para transformar un concepto matemático en un patrón y luego en un objeto tejido nos ayuda a entender mejor esa forma, idea u objeto.

Por ejemplo, convertir una curva suave en un tejido es un problema matemático porque uno tiene que determinar en qué lugar de la curvatura hay que hacer cambios sutiles para que la curva sea lo más delicada posible.

 Así pues podemos hacernos la pregunta ¿Hay ciencia en el ganchillo? La respuesta es sencilla y contundente. Sí. Una técnica que en su aparente sencillez esconde dominio de las matemáticas, además de memoria, historia y  tradición.

El ganchillo se relaciona con la ciencia, especialmente a través de las matemáticas, mediante conceptos y procesos de esta materia que se encuentran implícitos en la forma de hacer este tipo de tejido. Aritmética, relaciones de divisibilidad y de los múltiplos de un número se utilizan para hacer determinadas cadenetas. Sucesiones y progresiones se usan, por ejemplo, para hacer la base de una cesta redonda. Por no hablar de conceptos de la geometría como giros, simetrías, regularidades, así como otros tipos concretos de geometría, como la hiperbólica, son esenciales en esta práctica manual. Conceptos todos ellos matemáticos, que las personas que hacen  ganchillo utilizan, en muchos casos de manera intuitiva. Un saber hacer que queremos revalorizar.

Resignificar el ganchillo como saber científico conlleva revalorizarlo y revalorizar, por ende, a las personas  que lo practican, principalmente las mayores, sujetos no hegemónicos en la sociedad actual que han contribuido con fuerza a la transmisión de este saber. Queremos considerarlas como creadoras de procesos científicos que aúnan lo vivencial, la experiencia y lo corpóreo, constituyendo una modalidad particular de transmisión del conocimiento.

El trabajo de Vane Calero Blanco  matemática y Yasmina Elhamdi García  ganchillera, investigadora independiente y activista. Ambas son  creadoras de ‘Tus manos hacen Ciencia’, proyecto en el que unen ganchillo y matemáticas revalorando los saberes y conocimientos de las mujeres al tiempo que replantean el actual paradigma científico. En este enlace podemos informarnos mejor de estos saberes.

Ganchillo: la ciencia se teje con las manos (pikaramagazine.com)

 Como ya hemos dicho Hay personas que realizan tejidos incorporando conocimientos matemáticos y geométricos sin saberlo. Ejemplo de ello lo trae el trabajo de María del Carmen Bonilla investigadora  quien encontró que tejedoras de comunidades amazónicas y altoandinas fabricaban formas perfectas con sus telares. Aunque no supieran cómo explicar qué es un ángulo de 90° o una línea perpendicular, las tejedoras sí aplicaban conceptos geometría en su quehacer. Así ella supo entonces que este tipo de situaciones de las comunidades podrían ayudar a muchos niños y jóvenes en la educación básica a identificar y entender los conceptos matemáticos. Ese fue el inicio de una carrera como investigadora que la llevó a recorrer el Perú y abrir nuevos caminos a la incorporación de los saberes ancestrales en las escuelas.

En las comunidades altoandinas no utilizan centímetros, sino la mano, la cuarta, como unidad de medida tradicional. “Gracias a la enseñanza transmitida por sus ancestros, las tejedoras realizan el proceso de construir la base del telar en cinco minutos con una técnica muy similar a la utilizada para construir rectángulos en la matemática. Sin ser conscientes de ello, en ese proceso manejan nociones de paralelismo, perpendicularidad, propiedades de los paralelogramos y rectángulos, etc.”, comenta la investigadora María del Carmen Bonilla Tumialán.

La investigadora peruana logró que sus alumnos aprendan mejor las nociones matemáticas a través de la observación de lo que sucedía en su vida cotidiana: como el tejido o la arquitectura, entre otras manifestaciones artísticas de su cultura.

Enseñarles a tejer a los niños es una maravillosa experiencia. Ahora que es tiempo de descanso en el hemisferio norte y están prontas las vacaciones de invierno en el sur, tal vez es la oportunidad de aprovechar nuestro tiempo con los hijos y nietos para transmitirles este arte.

Con el tejido los niños aprenden a seguir un orden de pasos, contar los puntos, sumar vueltas, seguir patrones y todo ello puede resultarles divertido. Eso sí, respetando los procesos/tiempos de cada uno. También es importante hacerles entender que los números y todas las matemáticas  estarán presentes durante toda nuestra vida. Tal vez el tejido pueda ser la solución para establecer una conexión lo más amena posible con las matemáticas.

PARA LOS MÁS CURIOSOS

En el texto anterior se ha hablado de la Geometría hiperbólica.

La geometría hiperbólica revolucionó las matemáticas cuando fue descubierta en el siglo XIX, pero se pensaba que era una estructura imposible de recrear. De hecho, se creía que era una estructura imposible de por sí. No fue sino hasta 1997 que Daina Taimina, una matemática de la Universidad de Cornell, EE.UU., se dio cuenta de que podía tejerla.

El espacio hiperbólico es  un alucinante modelo de geometría que los mismos matemáticos  tardaron siglos en conceptualizar y aceptar, pues crea configuraciones que desafían los teoremas descubiertos por Euclides hace 2.000 años.

La única forma en la que los matemáticos pueden modelarlo es con el ganchillo. Es casi imposible hacerlo de otra manera, incluso con ordenadores.

En este enlace se descubre como el ganchillo es imprescindible para poder representar este espacio. La lectura del texto necesita unos conocimientos matemáticos a un nivel no básico, por eso lo hemos dejado para los más curiosos.

Este concepto matemático sólo se puede modelar con manualidades | TECNOLOGIA | EL COMERCIO PERÚ

El siguiente enlace también nos puede resultar útil para nuestro quehacer con los ganchillos 

El arte del tejido: cuando creatividad y matemáticas van de la mano - Tejer con Lucila

jueves, 20 de junio de 2024

MUROS ONDULADOS


 

A veces, una línea recta no es la mejor opción. Por ejemplo, piensa en un muro de ladrillos. ¿Sabías que los muros ondulados son en realidad una forma más efectiva y barata de construir una barrera fuerte y resistente? Conocidos como muros crinkle crankle, este tipo de construcción es muy popular en Inglaterra. Usados comúnmente como muros de jardín, su apariencia curva va más allá de una simple elección estética.

Las apariencias engañan, y aunque podría parecer que construir muros ondulados es un desperdicio de ladrillos, es todo lo contrario: las paredes onduladas  utilizan menos ladrillos que los muros rectos tradicionales. Esto se debe a que su forma curva provee suficiente estabilidad para que solo sea necesaria una capa de ladrillos. Si un muro recto usara el mismo número de ladrillos, este se caería rápidamente sin apuntalar. Las paredes onduladas  resisten las fuerzas horizontales, como el viento, más de lo que lo haría una pared recta.  Si buscas una explicación matemática sobre cómo funcionan, John D. Cook lo resume muy bien en este enlace

Cálculo de la pared arrugada (johndcook.com)


Estos muros tienen una larga historia que data del siglo XVIII, cuando fueron construidos para que el sol golpeara un lado, lo que les permitiría ser utilizados para cultivar fruta. Son especialmente populares en Suffolk, una región que tiene el doble de ejemplares que el resto del Reino Unido. También hay muros ondulados en Estados Unidos. Los más famosos se encuentran en la Universidad de Virginia, donde están incorporados a la arquitectura del lugar. En  España también encontramos algunos como en Caldes de Montbui (Barcelona)-

                                            Muro serpenteante en Caldes de Montbui (Barcelona).

PARA LOS MÁS CURIOSOS

Si quieres saber más sobre estos muros, aquí tienes estos dos enlaces, el primero lo explica convenientemente además de que hace historia de cómo surgieron la construcción de estos muros.  

What is a crinkle-crankle wall? (countrylife.co.uk)

El misterio de los muros serpenteantes “crinkle crankle walls” – El blog de Víctor Yepes (upv.es)