Vivimos en un mundo tridimensional en el que se
desarrollan todas las actividades a lo largo de nuestra vida por lo que nos es
primordial el dominio de dicho espacio.
En la mayoría de los casos, las personas adquieren
el dominio del espacio mediante las experiencias que la vida ordinaria les vas
exigiendo, lo que le ayuda a
desenvolverse en su entorno de forma
natural. Sin embargo, cuando el entorno conocido cambia y nos movemos en otros
ambientes como puede ser: una ciudad nueva, una autopista compleja por la que circulamos, entonces es
posible que notemos que nuestras facultades perceptivas e interpretativas
fallan y que nos desorientamos fácilmente y erramos en los itinerarios a
seguir.
La necesidad de orientarnos exige una buena
educación de la orientación espacial desde los primeros años escolares que en
muchos casos no se da. Por ello,
presentamos una propuesta
metodológica que hemos desarrollado durante los últimos años en nuestras
clases como docentes y que está
apoyada por el estudio
bibliográfico consultado. Nuestra
propuesta se desarrolla en cuatro etapas:
1ª etapa-Trabajar la orientación espacial en su propio cuerpo. Para comenzar a trabajar la orientación espacial en su propio cuerpo, el alumno debe conocer las diferentes partes de su cuerpo como son cabeza, brazos, manos piernas, pies, barriga, culito… pues son los elementos de referencia que se van a utilizar en esta primera etapa de orientación.
Los conceptos que trabajaremos con los alumnos en
esta etapa serán respecto a la profundidad (arriba y abajo), a la
anterioridad (delante y detrás), y a la lateralidad (izquierda y derecha).
2ª etapa- Desligar el espacio de sí mismo para lo
que tendríamos que extender los conceptos básicos al entorno próximo en el que
se mueve, como el aula, y que alumno sea capaz de localizarse en él.
Por tanto,
el sistema de referencia sigue siendo el alumno con esos ejes imaginarios
centrados en su pecho y que prolongamos más allá de su cuerpo a un entorno próximo,
como puede ser el aula en el que trabajamos los conceptos. Así, arriba que era
la cabeza, como prolongación del eje, tendremos que arriba es el techo, abajo tendremos el suelo como prolongación de los pies, a los lados tendremos las
paredes y los objetos correspondientes del aula, por ejemplo: delante, puede estar la pizarra como
prolongación desde la barriga, detrás,
el armario del material y la fotocopiadora, como la prolongación desde la
espalda, a la derecha, puede tener
la puerta y a la izquierda, las
ventanas, como prolongaciones de los ejes que pasaban por las manos derecha e
izquierda, respectivamente. En la figura anterior vemos el aula de Miguel y Api,
dos alumnos imaginarios.
3ºetapa- Desligar los objetos del espacio en el que
se encuentran, para ello, hacemos un cambio de referencia en el que los
conceptos de orientación estudiados no tienen como referencia base el alumno
sino cualquier otro objeto, es decir, el sistema de referencia que habíamos
situado en el cuerpo del alumno pasa a otro objeto.
Volveremos a
practicar todos los conceptos anteriores pero ahora en lugar de tomar como
referencia básica el alumno tomaremos como referencia otro objeto. El objetivo
es que el alumno responda a respuestas como ¿está la ventana cerca de la
puerta? ¿está la papelera delante de la mesa? ¿qué alumno está a la derecha del
profesor?
4ª etapa-
Superadas estas etapas pasaríamos a extender el espacio y comenzar a orientarnos en espacios más grandes,
habituales para el alumno como el colegio el barrio, la ciudad…
Estas
actividades de orientación nos valdrían para iniciar al alumno en las
distancias y a penetrar en el mundo de
las medidas y la esquematización del espacio.
Todo el
análisis que hemos hecho del espacio vivido son los referentes necesarios para
que el alumno pueda captar las nociones geográficas de orientación de norte y
sur, o bien la situación de una determinada zona con respecto a cualquier punto
de referencia. Estas nociones primeras de movimientos en relación a un punto
les serán imprescindibles para empezar a estudiar los planos de una ciudad
hasta llegar a los movimientos relativos
de los planetas, estrellas, etc.
Esa
percepción de las nociones geográficas bien mediante un paisaje, un plano o un
mapa y las diferentes actividades que tenemos que realizar para que el niño
comprenda la geografía, son la mejor preparación para que el alumno comprenda
el espacio matemático de dos y tres dimensiones.
Es en las
Ciencias Sociales y de la Naturaleza donde los conceptos estudiados como la
profundidad, anterioridad y lateralidad serán la base para comprender nociones
más elaboradas de localización (longitud y latitud), situación o emplazamiento de
un punto, la orientación mediante
distintos sistemas como la brújula y el estudio de la escala para el estudio de
planos y mapas. El estudio del Medio va a ir progresivamente preparando al alumno para poder
abordar el espacio matemático de una forma natural y práctica, posibilitándole
la comprensión de las matemáticas en niveles superiores.
PARA LOS MÁS
CURIOSOS
En el siguiente enlace, en el tema 2, de nuestro libro Geometría ¡prohibido no tocar! desarrollamos estas etapas más exhaustivamente y planteamos muchas actividades para trabajar con los alumnos. Así pues, si estás interesado en este tema te recomendamos su lectura pues te puede ser muy útil como profesor.
https://www.researchgate.net/publication/349222640_Geometria_prohibido_no_tocar