“Eres un cero a la izquierda”, dice
el dicho popular para señalar que uno no es nada.
Hace miles de años, los mayas, de
Mesoamérica (donde ahora es México), usaron el cero que se representaba como un
símbolo de caracol que representaba el vacío o la nada. Tenían múltiples
representaciones para este número como vemos en la imagen de abajo. Era un número muy importante para realizar cálculos
matemáticos y para registrar fechas en su calendario.
Los babilonios usaban el cero como
marcador de posición en su sistema numérico que se representaba con números en
forma de cuñas que se imprimían en sus tablillas de arcilla.
El astrónomo y matemático indio
Brahmagupta (628 d. C.) trató el cero como un número, no como un mero
marcador de posición, y postuló reglas para su operación.
Y fue Leonardo de Pisa, alias Fibonacci,
quien en su Liber Abaci (Libro del Ábaco), publicado en 1202, introduce en
Occidente el sistema de numeración indo-arábigo que incluye ya al cero y que es el que nosotros usamos actualmente. Él
reconoció el poder del uso del símbolo adicional 0 combinado con los símbolos
indios 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9.
El sistema romano decimal romano, que para cada número tenemos
que poner un símbolo diferente (V es cinco, X es 10, etcétera), una de las
carencias que tenía es que al no tener cero no podía representar todos los
números. Sin embargo con con el sistema indo-arábigo, que usamos actualmente,
formado por 9 números y el cero posicional, o sea con 10 símbolos, se puede
representar cualquier cantidad.
El cero se podría comparar con la introducción de la coma en el lenguaje: ambos ayudan a leer el significado correcto.
Por ejemplo, 1
más 0 son 10, 1 más 00 son 100, uno con 000 son 1000… y así hasta infinito.
Un cero a la
izquierda de cualquier dígito, del 1 al 9, no significa nada: 020 o 0020
siempre serán 20. Ese cero a la izquierda no tiene un valor para expresar una
cantidad. Pero si lo colocamos a la derecha entonces nos ayuda a saber
la cantidad correspondiente, por ejemplo, no es lo mismo 2, que 20, que 200. etc.
También cuando en un número faltan
unidades de algún orden, el cero nos ayuda a saber que no existen dichas
unidades, por ejemplo en el número 2304 se nos indica que no hay decenas, sin
el cero el número se expresaría como 234 y podría llegar a confusión pues parece que las decenas
son tres.
Pero si a un cero le antepongo un punto decimal (.0)
es diferente, empiezo a contar decimales. El cero vuelve a tener valor, pero un
valor que se hace más pequeño. Por ejemplo, cada vez que antes del punto decimal pongo un
cero y un 1. Cada cero que voy poniendo es un factor de 10 más chico: un décimo
(.01), un centésimo (.001), un milésimo (.0001), etcétera.
El cero se descubrió porque es lo que necesitamos para poder contar y poder representar cualquier cantidad de cosas. El cero es muy útil en muchos procedimientos matemáticos involucrados con la vida diaria.
Los ordenadores siempre están
haciendo cálculos para que funcionen los programas (software). Hacen cálculo y
nos lo regresan en imágenes, sonidos y otras cosas.
Para hacer esos cálculos necesitan unos cuantos
dígitos, y uno de ellos es el cero. Sin este número no se podría hacer cálculos.
Las computadoras funcionan con un sistema binario:
01, es decir solo usan 0 y 1 representar todos los números, por ejemplo 01 es
el 1, el 10 es el 2, el 11 es el tre3, 100 es el 4 y así sucesivamente.
En la naturaleza se aplica la Tercera Ley de la
Termodinámica, que versa sobre el cero absoluto. El cero absoluto es la temperatura más baja posible que
corresponde a -273,15 grados centígrados. Sin
embargo, esa ley creada por Walther Nernst postula que es imposible llegar al
cero absoluto. Hay experimentos a temperaturas increíblemente frías (.000000001
o .000000000001 grados Kelvin) pero nunca llegan al cero absoluto.
El cero representa una revolución. Está presente en
nuestro concepto de contar. Nos permite contar el tiempo (los días, los años,
etcétera) y tantas cosas.
Presente en nuestra vida diaria sin darnos cuenta, el cero puede ser una calificación o algo que no tenemos. Si uno
no tiene dinero, tiene cero euros. La tecnología de todo tipo y la medicina
está invadida de cero. En unos análisis clínicos, si una persona no tiene nada,
tiene cero. O en política, si por un candidato nadie votó, tiene cero votos.
PARA LOS MÁS CURIOSOS
Si quieres saber más sobre el cero de los mayas.
Vista
de EL “CERO” MAYA Y SU FUNCION
También puedes consultar:
https://culturahistorica.es/numeros-mayas/
También podemos estudiar el sistema babilónico con su cero
correspondiente.
Sistema-de-numeracion-Babilonia
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